20/12/2022

Impuesto a los envases plásticos no reutilizables: la iniciativa que encarecerá aún más la cesta de la compra

Con la inflación rozando el siete por ciento y la cesta de la compra acumulando su mayor subida en 34 años (ha crecido en 2022 más del 15%), la aplicación del impuesto a los envases plásticos no reutilizables a partir del 1 de enero supondrá una nueva carga para los hogares, que verán aumentar el precio de buena parte de los productos que vayan envasados en plásticos.

El aumento de precio de las materias primas plásticas y de la energía hacen muy difícil a las empresas fabricantes de envases y embalajes plásticos seguir jugando con sus márgenes y no repercutir este impuesto en sus clientes, por lo que todo indica que el bolsillo de los consumidores se verá afectado por este tributo que gravará con 0,45 euros el kilo de plástico no reciclado que se utilice en los envases.

Carro compraLa llegada de este nuevo impuesto ha puesto de acuerdo a asociaciones y empresas de sectores tan diversos como la alimentación y bebidas, la cosmética, la distribución y los supermercados e incluso los asesores fiscales, que han pedido su retraso y su revisión, ya que se trata de un impuesto complejo que genera muchas dudas entre las empresas y para el que sería interesante contar con una guía interpretativa.

En los últimos meses asociaciones como FIAB, AECOC, AEDAF, ANAIP y entidades como EsPlásticos hemos reiterado a las administraciones la petición de retrasar al menos un año la entrada en vigor del impuesto, un margen importante para que se resuelvan las dudas de cómo aplicarlo y para que las empresas puedan adaptarse a las necesidades que tendrán tras su entrada en vigor.

Además, esta moratoria nos igualaría con Italia, el único país de la UE que va a poner en marcha un impuesto similar (el resto de los países miembros han adoptado otro tipo de medidas en sus trasposiciones de la directiva SUP) cuyo gobierno anunció hace unas semanas su suspensión hasta el 1 de enero de 2024.

Para la industria de los plásticos, aunque también para muchos otros sectores, este impuesto no es la manera de concienciar a la población sobre la generación de residuos ni de conseguir modificar los hábitos y costumbres de los consumidores, sino que −como ya estamos observando− solo conseguirá cambiar unos materiales por otros que en muchos casos son menos sostenibles y que también suponen un problema para el medioambiente si no se gestionan adecuadamente al final de su vida útil. Por eso nos mostramos a favor de aplicar medidas valientes que vayan encaminadas a cambiar los malos hábitos adquiridos y que se basen siempre en el criterio científico y en el análisis del ciclo de vida de los productos y servicios.  

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