Ecodiseño, la clave para que los productos plásticos sean más sostenibles

Conseguir que los productos mantengan su funcionalidad reduciendo al máximo su huella ambiental. Ese es, a grandes rasgos, el objetivo del ecodiseño, una técnica que gana peso día a día y que consiste en incorporar criterios ambientales en el desarrollo de cada producto o servicio, intentando disminuir su impacto en las distintas fases de su ciclo de vida, centrándose sobre todo en las materias primas y la gestión del residuo al final de su vida útil.

Vivimos en una sociedad cada vez más concienciada. La aportación de los ciudadanos españoles al contenedor amarillo creció un 12,3 por ciento en 2018. Según datos de Ecoembes, en 2018 el porcentaje de envases plásticos domésticos reciclados es del 75,8% y en total se reciclaron 1.453.123 toneladas de envases de plástico y de otros materiales que evitaron la emisión de 1,6 millones de toneladas de dióxido de carbono a la atmósfera.

Los consumidores hacen su parte y demandan acciones a las marcas, que tienen en el ecodiseño una herramienta fundamental para conseguir envases cada vez más sostenibles pero sin renunciar a su comodidad y su funcionalidad. Las estrategias se centran principalmente en reducir el peso de los envases, en conseguir materias primas más sostenibles y en mejorar la calidad de los residuos que se reciclan para que vuelvan al ciclo de producción como nueva materia prima.

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Por ejemplo, las botellas para agua fabricadas con plástico PET han disminuido su peso en un 35 por ciento en los últimos 20 años. En general, según Ecoembes, el peso de los envases en España se ha reducido un 18 por ciento de media en este tiempo.

Pero el peso no es lo único que hace que un envase sea más o menos sostenible. Reducir la cantidad de residuos que acaban en los vertederos o, lo que es peor, en la naturaleza, pasa por conseguir que esos residuos se conviertan en recursos.

La industria de los plásticos lleva años trabajando en la creación de nuevos materiales como los plásticos biodegradables y compostables, que pueden proceder tanto de fuentes renovables (vegetales) como de fuentes fósiles y cuya gestión óptima al final de su vida es biodegradarse en condiciones de compostaje. Aunque los plásticos biodegradables y compostables no ofrecen las mismas características que los plásticos tradicionales, han avanzado mucho y ya pueden utilizarse para la producción de algunos artículos en los que tiene sentido la característica de compostabilidad como, por ejemplo, las cápsulas de café, bolsas de basura para los residuos orgánico, film acolchado para agricultura...

El tercer eje fundamental de la sostenibilidad de los plásticos es la gestión de los residuos y su conversión en materia prima que pueda entrar de nuevo en el proceso de creación de nuevos productos. Según la encuesta sobre el uso de materiales plásticos reciclados de EuPC, la calidad es una de las razones principales para un mayor uso de materiales reciclados como materia prima. Los transformadores afirman que sus clientes no admiten el uso de materiales que no alcancen determinados estándares.

Aún así, cada vez hay usos más diversos para los plásticos reciclados. Un ejemplo es el proyecto en el que participó hace seis años AIMPLAS para asfaltar un tramo de una carretera utilizando 20 toneladas de material plástico reciclado. Otro lo encontramos en la marca Adidas, que pretende fabricar todos sus productos con material reciclado para el año 2024. Dentro del mundo de los envases, cada vez más firmas usan material reciclado. Por ejemplo Fairy y H&S (ambas de Procter&Gamble) que han puesto en el mercado botellas fabricadas a partir de plásticos recogidos en playas. A día de hoy y dando respuesta al RD de bolsas publicado en 2018, las bolsas de plástico reutilizables se fabrican con más de un 50% de material reciclado.